Eran las doce de la noche; yo estaba en mi cuartito a solas viendo mi programa preferido nick at night jeje , disfrutando del penúltimo capítulo de Queer as Folk , imaginando como extraer la esencia de Brad Pitt y Keanu Reeves para mi propio beneficio.
En lo mejor de la lectura, sonó mi teléfono. Era uno de mis mejores amigos: Israel.
Le di la dirección de un policlínico cerca de mi casa . Me vestí y fui corriendo a esperarlo en la entrada de emergencia para ver en que lío se había metido.
Me sorprendí verlo llegar en un auto muy bonito y que yo no conocía. Se bajó e inmediatamente se dirigió al lado del pasajero para ayudar a bajar a un chico muy simpático, con cara de dolor y agarrándose la entrepierna.
Me acerqué a ayudar y entre los dos lo llevamos al interior del policlinico.
Lo ingresaron de inmediato y nos dijeron que esperáramos afuera hasta que la presencia de un familiar sea permitida. Mientras tanto debíamos llenar ciertas formas de registro.
Noté que Israel apenas si sabía el primer nombre del chico al que estaban auxiliando en emergencias, y nada de dirección, edad, antecedentes familiares y personales. Definitivamente este era el típico caso de un levante de última hora. Pucha Israel cuano no? Nunca cambias dije yo.
La historia no tenía nada de extraño ni inusual; al menos una vez en la vida todos nos hemos agarrado el pipi con el cierre del pantalón. Pronto el médico de turno, un jovencito que parecía ser mas loca que Israel y la Tia Tula , se nos acercó y nos preguntó:
Los tres nos sentamos frente al escritorio asutados Israel y yo … y fue así que el médico le pidió que narre la historia oficial de los hechos.
Para mi la historia seguía sin sentido, supuse que luego fueron al KFC y finalmente al baño donde se agarró con el cierre.
Yo suponía que el favor era que le ponga unos cuantos galones de gasolina por llevarlo a casa, pero en fin, seguí atento con la historia…
Vaya, ahora si yo estaba más perdido que pelo en sopa, no entendía que es lo que estaba pasando, pero era evidente que habían gozado un rato
Al terminar de decir eso, el médico y yo empezamos a reír sin parar, tanto que hasta las lágrimas salieron de nuestros ojos. Israel poco a poco empezó a reír también y al final el médico, mostrándonos el camino hacia la sala de espera y dándole una palmada en los pompis a él le dijo: sólo fue un rasguño superficial, que de no ser porque a nuestra edad la tenemos bien tiesa, la situación hubiera sido otra.
Veinte minutos después salió Pablo de la sala de emergencias, evitando todas las miradas y las sonrisas del personal de salud presente. Se dirigió al auto, sin despedirse y sin pagar la cuenta de la atención de emergencia y arrancó sin Israel, quien de paso había dejado su chompa adentro.
Israel pagó la cuenta, un poco más tranquilo pero aun avergonzado. Ya al salir del policlinico , el médico que nos entrevistó se dirigió a Israel y le dijo:
Yo en ese punto de la noche y evitando ser mal tercio, me despedí cortésmente, esperando que Israel Mamalú no vuelva a atacar.
Rafaello